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¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

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¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Vie Sep 14, 2018 2:24 am

Llevaba meses sin tener la oportunidad de tener un momento de libertad, aunque fuera una noche. Nada de nada, todo era trabajo y más trabajo y nada más. La verdad es que me estaba volviendo loco, pero como si fuese una especie de milagro, se me dio al fin el tener unos días libres, especialmente lo tomaría por las noches, porque es cuando más me gustaba salir. No por parranda ni nada por el estilo, pero prefiero un poco más la frescura de la noche, las estrellas en la amplia cúpula celestial, y la luna brillante allí arriba, tan hermosa y redonda.

En esta ocasión se me ocurrió disfrutar de una noche en el bar, tomar unos tragos y escuchar buena música sin preocuparme de nada más hasta que llegase la luz del amanecer anunciando que era hora ya de ir a casa. Afortunadamente por cansancio no iba a ser, a lo sumo sería por falta de dinero por comprar tantos tragos, jugar billar o algo así, pero nada más. Así que dispuse a darme una rápida ducha siendo aproximadamente las ocho y media de la noche, un horario adecuado para salir a hacer ese tipo de cosas. Quería distenderme un poco, relajarme lo más posible antes de que comenzara otra jornada laboral que me dejase la cabeza rota en mil pedazos por tantas fotografías que deberían tomarme, tantas sesiones que me cansaría de posar ya para tanta gente.

Tras la ducha, me vestí de una forma cómoda pero no por ello informal. Una camisa entallada al cuerpo de color negro, un pantalón de jean que quedaba algo ajustado en la zona de las pantorrillas de color gris oscuro, unos zapatos tipo mocasín azabaches con algunos detalles en blanco, el colgante de "dog tags" que siempre llevaba al cuello, y nada más. Claro que mi teléfono móvil y mi billetera por si las dudas, pero más allá de ello no llevaba nada lujoso. Tomé un taxi que me dejó a puertas del dichoso bar y tras pagar la tarifa me bajé. Entré sin mucha tardanza, acomodándome un poco el pelo al reflejo de uno de los vidrios, para después acercarme inmediatamente a la barra.

No es que conociera mucha gente allí, pero sí que me disponía a saludar a los pocos que sí, pero seguí mi recorrido. Esa noche no tenía muchas ganas de charlar, por lo que beber algunos tragos y disfrutar de la noche en silencio parecía ser un buen plan, escuchando mejor a los demás que tener charlas con ellos. Me dispuse a sentarme en una de las bancas, y el primer trago que pedí fue un whisky sin hielo, al natural. Y así empezaría aquella... larga noche.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por AyameChan el Mar Sep 18, 2018 2:56 am

A pesar de las constantes dificultades que los estudios traían a su día a día, Nami siempre encontraba al menos una o dos maneras de liberarse del estrés luego de largas y tediosas temporadas difíciles en la universidad. Siempre era de mantenerse tan enfocada en sus estudios como le fuese posible, pero las llamas de la juventud fluían a través de ella, era joven, soltera, sin hijos, sin duda una noche fuera del departamento tras pesadas sesiones de preparación para los exámenes y entrega de proyectos era lo que más necesitaba.

Además, era viernes por la noche, había cumplido con todos sus deberes y tampoco iría a trabajar luego de su cambio de horario. Nada le impediría relajarse luego de un semestre tan difícil. Por lo que en cuanto llegó la hora no dudo en entrar a la regadera, y vestirse con una linda ropa tras la ducha, no era nada especialmente atractivo, tampoco era como si estuviese especialmente interesada en comenzar a conocer a gente aquella noche, si se llegaba a dar la oportunidad de alguna charla pues que bienvenida fuese, pero no iría no aquella intención ni mucho menos. Su vestimenta se conformaba de un vestido blanco de una sola pieza, con tirantes, dejando parte de la espalda al descubierto y la falda llegando hasta unos diez centímetros por encima de las rodillas.

Era una linda combinación entre sensual y lindo, un vestido que hacia tiempo quería probar pero que no había tenido la oportunidad de vestir, hasta ese momento. Desde luego, la idea tampoco era verse como monja, así que podría decirse que aquella prenda era el punto medio perfecto que ella buscaba para aquella noche; y si bien no iría con intenciones de socializar, sino de dejar de una buena vez la cueva en la que se vio obligada a habitar durante semanas, tampoco se comportaría como una troll, a menos que se viera obligada a ello, vamos, lo usual. Y quizás fuese por la cantidad de personas que se pueden llegar a conocer en la Universidad, en especial cuando tu carrera exigía una gran cantidad de créditos, o porque ella era de salir constantemente durante las noches cuando se lo podía permitir, pero al final había terminado por tener algunas pláticas casuales con algún que otro conocido que se cruzó en su camino.

Entonces, vio a un joven entrar por la puerta del local desde su asiento en una mesa, ahora tan sólo con la placentera compañía de una Margarita.-Joji...-Murmuró, quizás con una sonrisa más amplia de lo que ella misma hubiera esperado. Así, tomó su copa y caminó hasta la barra, donde se encontraba el pelinegro sentado sobre uno de los bancos; no se habían visto en algunos meses, luego de que le ayudara a desempacar volvieron a verse en algunas ocasiones más, pero ya hacia meses desde la última vez.-No puedo creerlo. Estás usando una camisa, ¿quién lo diría?.-Con un claro tono burlón en su voz, Nami se sentó a un lado del joven, quien no le había llegado a ver al pasar. Le vio saludar a alguna que otra persona, pero no pareciera que su intención fuese entablar una conversación larga, quizás ni siquiera con ella, pero al menos quería darse el gusto de saludar.-¿Cómo te ha ido, Joji? Espero ya hayas dejado de exhibirte.-


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Jue Nov 22, 2018 1:24 am

Grata sorpresa se llevaría el joven modelo, al momento de que al voltear su mirada y escuchar esa voz tan familiar, se encontrara con la mismísima Nami. ¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que se vieron? Se sentía como una eternidad, más que nada porque más allá de algún que otro encuentro casual tras la primera vez en la que se dejaron llevar por la lujuria en ese apartamento, después perdieron contacto por quién sabe qué razones; la vida misma probablemente. Inmediatamente una pequeña sonrisa se dibujó en el rostro de George, nada más notar que ella venía con ánimos de charlar, incluso soltando algunas bromas por lo que obviamente no podía ponerse de mal humor o rechazar su presencia, para nada. De hecho, se dispuso a responder del mismo modo, mirándola de reojo. —Nami... es un gusto verte. —dijo en un comienzo. —Veo que no has olvidado en absoluto nuestro primer encuentro. —decía manteniendo esa expresión confianzuda plasmada en su rostro. —He dejado de hacerlo en público, pero trabajando como modelo de vez en cuando hay que exhibirse, ¿sabes? —siguió aquella charla, para luego darle un sorbo a su vaso de whisky. Suspiró satisfecho, y acomodándose para ver mejor a la pelinaranja, volvió a dirigirle la palabra.

La verdad es que había pasado cierto tiempo ya, el suficiente como para que Joji recordara con detalles ahora mismo cómo es que compartieron aquella noche juntos. Había sido producto de una atracción mutua instantánea, algo que obviamente no sucede todos los días. Lamentablemente, como dicho antes, por cosas de la vida cada uno terminó distanciándose, más de lo que probablemente habrían querido. —He estado bien, mejor de lo que podría imaginarme en un comienzo, ¿sabes? Mucho trabajo, poco tiempo libre... incluso poco tiempo para ir a comprar ropa. —decía en un tono tranquilo, jugando con el contenido de su vaso al mover este, mareando el whisky en su interior. —Si he de serte sincero, aún no me termino de adaptar cien porciento a la ciudad, incluso con todos estos meses que llevo viviendo aquí. ¿Cuándo ha sido ya, un año? No sé, no llevo la cuenta tampoco. —soltó, riendo con suavidad. No se preocupaba demasiado por esos ínfimos detalles; prefería ignorarlos. Lo que si no ignoraría, era el hecho de que alguien que le cayó bien desde un principio más allá de lo sexual ahora estaba a su lado nuevamente.

Tenemos que ponernos al día —propuso—. ¿Cómo has estado tú, cómo te ha tratado la vida? Espero que bien. —expresó, cruzándose de brazos por unos momentos mientras se enfrentaba a la contraria, mirándola siempre a los ojos. Claro, era imposible ignorar el hecho de que aquella noche ella estaba hermosa. Con ese vestido que dejaba lo suyo a la imaginación pero remarcaba perfectamente las curvas de esa bella mujer; era una obra de arte, al menos eso opinaba Joji desde el primer día en que la vio. —¿Alguien ha tenido la suerte de cautivar tu corazón? ¿O te has quedado pensando en mi todo este tiempo? —se animó a bromear. Sentía que con ella estaba en todo su derecho, o que al menos comprendería sin mucho esfuerzo que lo dicho por Joji era más que nada una broma pesada, nada más. Claro, que estaba tomándose demasiadas libertades con ella, pero tampoco es que tuviera intenciones de limitarse solo porque hacía un tiempo ya que no se veían.

Aclaró un poco la garganta, para luego darle otro trago a su whisky y suspirar pesadamente. Miró a los lados, notando que la gente de allí no parecía tener intenciones de quedarse callada ni nada por el estilo, a fin de cuentas aquel lugar no era uno para charlar tranquilamente; para eso haberse quedado en casa comiendo pizza y mirando Henflix. —Ven, sígueme. —se levantó de la banca, ofreciéndole su mano a Nami mientras bebía el resto de su whisky de un buche. La guió hasta una zona un poco más reservada del local. No le gustaba el barullo; no en exceso al menos. Una vez llegaron a una especie de pequeñas salas en donde uno podía sentarse con sus amigos, compuesta de un sofá curvado con una mesa redonda en medio. Se sentó a su lado, invitándole obviamente a hacer lo mismo. Una vez más cómodos, volvió a dirigirle la palabra.

Déjame decirte, Nami... que pensaba te habías mudado a otro lado más lejano de la ciudad, no he vuelto a saber de ti... aunque es en gran parte mi culpa, tengo tu número y no me he dignado siquiera a mandarte un mensaje, mea culpa. —se disculpó. Y estaba siendo totalmente sincero, él lo sentía así. Que teniendo todas las oportunidades del mundo, cuando tenía tiempo libre tampoco osaba mandarle un mensaje, era lo último que se le pasaba por la cabeza, Hay que suponer que a cualquiera de los dos se le olvidó, tampoco es que no tuviera interés en socializar con ella, conocerla más. De hecho, era como un click que hacían los dos siempre que estaban juntos. Había una gran soltura, una facilidad para charlar de lo que fuera que, con otras personas, Joji no sentía. Es por esa misma razón que ahora estaba disfrutando tanto de su presencia, porque por primera vez en mucho tiempo, Nami era la persona con la que Joji podía relajarse un poco, sin pensar en nada más que divertirse de forma ... ¿sana? Sí, vamos a dejarlo así de momento.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por AyameChan el Dom Dic 02, 2018 12:10 am

A pesar de lo que mucha gente parecía creer, Nami normalmente mantenía su atención puesta en su carrera, quizás aquella imagen de chica atrevida y un tanto rebelde hacía que aquello fuese algo difícil de ver, pero lo cierto es que la responsabilidad era una de sus mayores virtudes y los últimos meses habían conformado su semestre más difícil. Incluso hubo momentos en los que creyó que no podría acreditar todas las materias, se llegó a arrepentir incluso de haber tomado todas las materias y no cuatro únicamente, como varios le habían recomendado, y aunque definitivamente aquel semestre estuvo lejos de ser una de sus experiencias más agradables no se arrepentía, al final pudo hacerlo y estaba ahí para celebrarse a sí misma. Sin ánimos de sonar narcisista. El encontrarse con George luego de tanto tiempo fue una completa coincidencia, pero también había sido la mejor sorpresa que podría recibir aquella noche, el encuentro que tuvieron había quedado grabada en su memoria permanentemente, sólo lamentaba no haberle hablado ella misma después, pero había estado tan ocupada que no pudo darse tiempo.

-Jamás podría olvidar algo de semejante... "magnitud".-Se ánimo a bromear, la confianza no era una cualidad extraña en Nami, pero con George, a pesar de lo poco que llegaron a convivir, era especialmente sencillo dejarse llevar aquella buena vibra que el muchacho le transmitía. No podía ocultar que en un inicio la impresión que le dio fue la de un pervertido, uno extremadamente bien parecido, pero pervertido al fin y al cabo y no pudo pensar que se trataba de otro de los hombres mujeriegos que abundaban en Hen; a ella eso le daba igual, al fin y al cabo cada quien podía vivir su sexualidad como le gustara, ella tampoco era especialmente inocente, pero llegó a creer que sería una arrogante prepotente, no alguien con quien se pudiese pasar un buen rato.

Al final las cosas terminaron por ser completamente distintas, para bien afortunadamente. Y ahí estaba ahora, sonriendo y con un genuino brillo en los ojos al poder volverlo a ver, sin dudar en escucharlo atentamente y reír ante esa forma de ser que la cautivaba tanto. De verdad que se arrepentía de no haber podido pasar más tiempo juntos.-No mi querido Joji, ninguno me roba el aliento como tú~.-Le dijo en broma, notablemente animada por lo que la noche podría depararles a ambos, tampoco tardó en seguirlo, aquel negocio normalmente tenía un ambiente agradable y esa noche no era la excepción, levantándose la silla y aceptando su mano gentilmente. El parloeteo de las personas alrededor, en una ciudad tan grande y diversa como Hen esa clase de cosas eran de todos los días, le resultaban más raros los momentos en los que, estando en público, había silencio, pero desde luego que no se quejaría de tener un lugar más privado en el que hablar con George, a fin de cuentas había pasado tanto tiempo desde la última vez que se vieron. Le daba la razón totalmente, tenían que ponerse al día y no dudaría en tomarse toda la noche, a menos que él lo objetara pero no parecía ser el caso.

A Nami no le importaba la distancia y el tiempo que los separó a lo largo de los últimos meses, quizás sonara como una adolescente del 2008, pero en las pocas veces que había estado con él siempre sentía una chispa, ese "no sé qué" que le hacía querer mantenerse con él. Todavía no sabía muy bien qué es lo que quería con él, le asustaba en parte, pero también le emocionaba.-Vamos, no te disculpes por eso... Yo también tengo tu número, debería de haberte llamado también, o al menos haberte enviado un mensaje.-Admitió, soltando una risa avergonzada para luego dar un trago a su copa.-De cualquier forma, me alegra haberme encontrado contigo. Estos meses han sido muy difíciles.-Soltó un fuerte suspiro de cansancio.-Sigo estudiando y este semestre fue como un infierno, pareciera que me estuviesen torturando en lugar de prepararme para el mundo laboral... No sé, algunos profesores parecen tener odio por lo que hacen.-Comenzó a relatarle, por lo general no tenía a nadie con quien hablar acerca de esos temas, no a fondo por lo menos pues era evidente que entre clases tendría algunas charlas con sus compañeros. Pero sus verdaderos amigos... Luffy, Zoro, Sanji, Chopper, Robin, Franky, Brook... Eran raras las ocasiones en las que se volvían a reunir, y realmente no podía quejarse de eso, todos estaban ocupados con sus propias cosas.

Hace tan sólo unas semanas se había reunido con algunos de ellos, Zoro, quien hasta entonces había permanecido desaparecido, apareció en medio de la fiesta del pequeño Oga, en un inicio la situación se sintió terriblemente tensa, pero pronto Robin le recibió con los brazos abiertos y junto a sus pequeños tuvieron de nuevo su familia reunida. Sanji ahora tenía una novia, Shirahoshi, ella era increíblemente tierna y le asombraba que sólo tuviera 16 años, su cuerpo aparentaba tener mucho más. Luffy, por otro lado, sorprendió al traer consigo a toda una celebridad consigo, Boa Hancock. El resto, estaban en sus propios oficios, Chopper seguía aprendiendo cada día cosas nuevas y se volvía incluso mejor doctor de lo que ya era, Brook y Franky formaron su banda, y ella misma seguía estudiando, haciendo servicio, era buena y casi se tenía un trabajo asegurado al concluir sus estudios. A todos les estaban yendo  las cosas de maravilla, pero seguía extrañando estar todos juntos. George, o como a ella le gustaba decirle cariñosamente: "Joji", fue un increíblemente agradable giro de tuerca, no podía recordad la última vez que se había sentido tan bien y feliz. Eso sin contar la "pasión".

-En fin... Cosas típicas de cualquier estudiante, afortunadamente ya todo ha terminado.-Decía, como si una tonelada se le hubiese quitado de la espalda.-¿Que tal tú? Espero que te haya ido mejor, he visto tus fotografías en varias revistas, debo admitir que haces que compre revistas como si fuese adolescente otra vez.-Le comentó entre suaves risas, desde luego que verle en aquellas fotografías, por más provocativas que pretendiesen ser, no se compararían a lo que vivieron aquel día en su departamento.-Apuesto a que te has divertido mucho con otras "amiguitas", ¿no?.-Le dijo, sugerentemente y en son de burla, pero jamás pretendiendo fastidiarlo de más, el chiste era pasar un buen rato juntos.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Vie Feb 15, 2019 8:39 pm

Tras haber ido a aquel lugar un poco más reservado, Joji sintió la comodidad de poder charlar más tranquilamente con Nami. Hacía tiempo que no la veía, ¿cuánto había pasado desde la última vez? La vida misma se había encargado de separarlos lo suficiente como para que el verse de nuevo fuese una emoción; como la primera vez, cuando se conocieron. Al sentarse y teniéndola a Nami al lado, se dispuso a hablar tranquilamente con ella. —Ya quisieras que me persiguieran muchas mujeres, ¿verdad? Así te sentirías con más suerte por tener la oportunidad de tenerme para ti sola esta noche. —comentó siguiendo aquella humorada mutua. A decir verdad, no había tenido la oportunidad ni ganas de preocuparse de otra cosa que no fuera su trabajo por todo aquel tiempo en el que habían estado separados. Tal vez por mera casualidad, pero no había estado con más mujeres desde aquel exquisito encuentro con Nami. Claro, que sería difícil de creer sabiendo que ellos tuvieron sexo la primera tarde en la que se conocieron, pero eso no significaba nada, no de momento.

Ya nos hace dos, yo te he visto hasta en la sopa... ¿qué pasó que has tenido tal subidón de popularidad? Uno creería que no te gustaba mucho ese tipo de vida. —cuestionaba, creyendo recordar que si bien ella era modelo o algo similar, no le gustaba mucho tener un gran reconocimiento. Tal vez a sabiendas de que ese tipo de vida era sumamente estresante. Salir a la calle y que te reconozca cualquiera siempre suele venir con dolores de cabeza demasiado fuertes. Acomodándose en el sofá, Joji sonriendo de medio labio bebió otro trago de su bebida y luego de ello siguió hablando. —La forma en la que me preguntas si me divertí con otras 'amiguitas' me hace pensar que te pones celosa. —decía siguiendo aquella broma. Quería tomarle el pelo un poco, que se mostrara un poco más orgullosa de haber estado con él, a fin de cuentas no es que él fuera un boxer veloz de estos que se acuestan con toda mujer que se le cruce. Nami había sido una bella mujer que le atrajo desde el primer momento, por eso es que las cosas llevaron a que compartieran una noche juntos de pasión; aún recordaba las marcas que dejó en su cuerpo, su espalda especialmente.

Rió con suavidad recordando cuán poco extrañaba ser estudiante de Universidad, despertar temprano para tener que aguantar el mal humor de algunos profesores; y que otros no enseñaran nada en absoluto. Estos prefiriendo contar sus vivencias personales, sus desamores y problemas maritales... Vaya que era algo molesto, y sin embargo habían algunos que podría decirse que eran buenos, enseñaban como se debía y si había un poco de tiempo libre escuchaban a los demás pero siempre poniendo su trabajo como prioridad: enseñar. —Lo tienes difícil, ¿por qué mejor no te dedicas a tiempo completo a esto del modelaje? Digo, la verdad es que no sería nada malo, tengo algunos contactos con los que podrías hablar, y además que mi agente está buscando a una mujer con la que poder trabajar que no sea una histérica de mierda —hizo una pausa, aclarando la garganta y mirando fijo a sus ojos—. Y tú la verdad es que no resultas desagradable a la hora de charlar, podría hablar con él si quieres. —agregó manteniendo aquella expresión confianzuda plasmada en su rostro. A decir verdad, trabajar con ella teniendo el mismo agente no es que le emocionara en demasía, pero no le desagradaba. Y él mismo lo estaba proponiendo a fin de cuentas, era una buena oportunidad laboral. Solamente que había un pequeño problema con ello.

Eso sí, si en todo caso a mi agente le agradas lo suficiente como para trabajar con él, tendrías que abandonar tu carrera tarde o temprano, más si tu popularidad estalla repentinamente como lo hizo la mía. Yo tuve que dejarla en cierto tiempo, y ahora probablemente gano más dinero del que habría ganado si trabajara de lo que estaba estudiando en la Universidad. —decía soltando una pequeña carcajada. Era cierto, si bien hay que mantener un buen cuerpo e ir siempre a las sesiones, no ser un imbécil en cuanto actitudes y caerle bien a los demás siempre y cuando no te falten el respeto primero es esencial para ser un modelo que al menos pretenda vivir de ello. Joji ya había aprendido a cómo hablarle a los superiores, pero él se pasaba un poco por los huevos aquello. A veces decía las cosas de forma muy tosca, no se guardaba opiniones y si tenía que perder una sesión de trabajo simplemente porque el fotógrafo era un imbécil o el productor se creía con aires de grandeza, pues que así fuera. Prefería respetarse un poco a si mismo antes que ser un perro faldero que mueve el culo por dinero.

De todos modos, no estamos aquí para hablar de negocios... ¿verdad? —era una pregunta retórica, obvio que no esperaba respuesta alguna por parte de ella. —Tenemos que encontrarnos más seguido, no porque esto haya sido mera casualidad sirva para no hablarnos por otro año más, ¿cierto? —decía dejando el vaso de su trago sobre la pequeña mesa ratona que estaba frente a ellos. Cruzándose de brazos volvió a hablar siempre mirándola a los ojos. —Ambos nos hemos dormido los laureles el uno con el otro, creo que eso ya no tendría que pasar. Me gustaría verte más seguido, Nami. —confesó. Aunque no era nada romántico ni nada por el estilo, tampoco sonaba meloso ni tímido. Estaba siendo totalmente sincero, algo que no le costaba para nada a este individuo tan descarado. —Que ya no haya excusas, ¿dónde, cuándo y qué hacemos para vernos de nuevo? —preguntó él. No le importaba que fuera solo para charlar de nuevo, pero algo debían hacer. Él al menos no se quedaría de brazos cruzados esperando que de nuevo perdieran contacto como un par de idiotas, teniéndose tan a disposición... no hacerlo sería tonto.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por AyameChan el Sáb Mar 30, 2019 10:04 pm

Nami nunca había olvidado a aquel descarado y confiado joven, pero con el primer contacto visual que hicieron aquello sería poco probable de cualquier manera, pues pese a que nadie le discutiría que tenía un cuerpo en excepcional estado, siendo atlético y musculoso, no era común que las personas se probaran la camisa en medio de la tienda y exhibiendo sus "cuadritos" sin ningún tipo de pena. Claro, al ser un modelo probablemente aquello poco le importaría con la fama y renombre con los que contaba actualmente y en aquel entonces, pero seguía siendo una visión poco común, por decir lo menos. La pelirroja simplemente asumiría que se trataba del típico y ya clásico imbécil que pensaba que podía hacer lo que se le viniera en gana, sus pensamientos parecieron querer confirmarse cuando él comenzó a interesarse en ella. Nami no era hipócrita, y admitiría que él era un hombre que, a falta de una mejor descripción, describiría como "macho alfa de élite" incluso si se contaba solo su apariencia, pero ni la belleza de una deidad le quitaría lo imbécil y ella no pensaría tolerarlo.

Y henos aquí. Nami ahora se reía y disfrutaba con cada segundo que pasaba, a lo largo de su vida la joven tuvo la oportunidad de estar en alguna relación duradera (para sus estándares habituales) y simples encuentros, pero nunca nadie le había despertado el interés como "Joji". George, aunque a ella le gustara más llamarlo por su apodo cariñoso, despertaba un interés que siempre hacía que un brillo de emoción resplandeciera en sus ojos, como si de pronto su día se iluminara. No describiría ese sentimiento como amor, o siquiera enamoramiento, pero no negaría nunca que pasar una tarde con aquel chico sonaba en una idea increíblemente atractiva, y no se refería solo al sexo o su apariencia. Hablar con él era mucho más interesante de lo que en un inicio creyó, se esperaría que un simple intercambio de palabras bastaría para hacerla perder el interés de alguien que, en un principio, le dio la impresión de ser un arrogante presumido.

Sin embargo, aquel chico era una caja de monerías.-Una cena estaría bien para empezar.-Le respondió, fingiendo un tono arrogante y coqueto que claramente iba en broma, una forma peculiar de invitarlo a salir a comer a algún lado luego de esto. Después de todo, la noche aún era joven.-Debo admitir que también he deseado verte más seguido, se siente como si hubiésemos desperdiciado el último año... Y aún hay tantas cosas de las que hablar. Definitivamente quiero volver a encontrarme contigo.-Le sonrió, esta vez de forma genuina y sin ningún tipo de arrogancia, ni de broma ni nada.-Disfruto mucho mi carrera y las materias en la Universidad pero me quita tanto tiempo... Los profesores son una cosa totalmente distinta.-La mueca en su rostro reflejaba su cansancio, solo pensar en que en un par de meses reiniciaría un semestre completo la mataba de ansiedad.-Aún tendría que pensarlo bien antes de decidir dedicarme a esto de lleno, pero se agradece tener de amante a un contacto como tú~.-Dijo, de nuevo usando aquel tono coqueto que fingía, para luego reír un poco.-Sería divertido vivir una de esas vidas excéntricas de modelos, en especial si es contigo. Imaginalo, saldríamos en esas revistas de chismes si  nos hacemos lo suficientemente famosos.-

La idea, desde luego, no era auténticamente excitante para la pelinaranja. Nadie quería tener tras de sí a un grupo de parásitos que fingían ser "reporteros", metiendose en sus vidas ante el más mínimo escándalo, por el contrario ella prefería disfrutar del relativo anonimato que tenía pese a que cada vez parecía ser más famosa. Aunque desde luego todavía no llegaba a grandes niveles.-Ahora mismo solo quisiera hablar de nosotros, Joji. Olvidémonos del trabajo, es lo mejor, ¿no crees?.-Quiso dar el tema por concluido, al menos por ahora. Sacó una pequeña nota libreta de su bolso, anotó su número y dirección, para luego entregarselo al joven.-Tengo algunas redes sociales en Internet, pero sinceramente solo las uso para tareas y cosas así.-Dijo, encogiéndose de hombros.-Me gustan más los métodos tradicionales. Además, siempre disfruto de escuchar la voz de los chicos grandes y fuertes como tú.-Si aquello fue burla u honestidad, George tendría que averiguarlo por cuenta propia.-Así que de ahora en adelante no quiero que pase más de una semana sin que uno llame al otro, no quiero pasar otro año antes de volver a encontrarnos.-Le guiñó el ojo, recordando la forma tan apasionada en que se habían desarrollado las cosas en su departamento. Se suponía que solo le ayudaría a desempacar algunas cosas, pero habían terminado teniendo sexo, el mejor que alguna vez hubiera tenido siendo sinceros. Aunque claro, esa no era la razón por la que quería volver a verlo, pero era un buen bono.

-Umnmm...-De pronto, miró su copa vacía.-¿Quieres beber un poco más aquí, o vamos a mi casa? Creo que tengo una botella de vino sin abrir...-


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Dom Ago 11, 2019 12:30 am

Vaya que había pasado tiempo desde la última vez que charlaron y sin embargo se sentía demasiado bien retomar contacto con ella. Siempre era una mujer interesante, chistosa que aunque todo fuera con ánimos de bromear, mantenía ese toque atrevido que tanto le había gustado desde la primera vez que la vio. Por lo que contaba, sus tiempos se habían acortado muchísimo principalmente por el hecho de concentrarse en sus estudios y la carrera que estaba cursando, pero también se le notaba el interés de seguir esa oportunidad de modelaje. ¿Por qué no lo hacía? Él había abandonado su carrera y ahora estaba viviendo cómodamente en aquel apartamento nuevo, que ya bien decorado estaba; por suerte gracias a la 'ayuda' de Nami pudo desempacar adecuadamente. —¿Así que te gustaría vivir conmigo? Mírate, no te creía tan directa a la yugular. —bromeó haciendo una mueca de 'nada mal' para luego soltar una pequeña risotada. Es que así le gustaba estar con ella, esos momentos únicos que a pesar de conocer a otra gente, con ella podía desenvolverse por completo, desinhibirse y ser él mismo sin problemas. No tenía que ocultar nada, no tenía que ser gentil; aunque rara vez lo era realmente.

Si había algo que le gustaba mucho de Nami era la sinceridad con la que siempre le hablaba, esa falta de interés por el "qué dirán". Era admirable, quizás un poco relajada pero eso no le preocupaba en absoluto a George, de hecho le agradaba más. —Es innegable que extrañaba hablar contigo, Nami. —decía Joji, manteniendo aquella sonrisa confianzuda con ella. Desafortunadamente, aquella charla tan tranquila que estaban teniendo fue interrumpida por la presencia de un par de jóvenes mujeres que se aproximaban a la mesa que estaban compartiendo los dos. Aquellas chicas parecían embelesadas por Joji, emocionadas más que nada es lo que podría describir a la perfección la actitud que expresaban. Se acercaron mostrando titubeo obvio en sus movimientos, más con clara impaciencia y un poco de confusión por el hecho de que Nami estaba ahí presente. Para ellas era más un insulto que otra cosa que hubiera una mujer con su preciado Joji, aquel modelo de ensueño con el que ellas fantaseaban cada vez que compraban una revista en la que él aparecía; lamentablemente la popularidad le estaba comiendo los talones.

"Perdona, ¿nos podemos sacar una foto contigo?" —preguntaba una de las chicas. Con una expresión un poco tosca y soltando un profundo suspiro, Joji negó con la cabeza. La reacción reacia de las chicas fue inmediata, más que nada dedicándole una mirada con recelo a Nami, algo de lo que el pelioscuro se percató al instante. Gruñó con suavidad, a lo que las miró y volvió a hablar. —Si tienen algún problema pueden decirlo en voz alta. —soltó. —"¿Por qué no nos aceptas una foto, es porque estás con ella?" —preguntó la misma. —No, es porque no tengo las putas ganas de levantarme y sacarme una foto con ustedes, no sean unas inmaduras de mierda que no pueden aceptar que la gente puede estar haciendo otras cosas como por ejemplo disfrutando de una buena compañía sin ganas de que les interrumpan con una foto de mierda, ¿entienden ahora, o tengo que decírselos con manzanitas? —casi que vociferó Joji, mostrando un ceño fruncido a aquellas que consideraba unas maleducadas. ¿Qué puto problema había que quisiera un momento de tranquilidad y no que estuvieran jodiéndole con fotografías innecesarias? Ya suficientes seguro tenían de él por las revistas, ¿para qué más? Suspiró pesadamente y volvió a sentarse tras mostrar aquella expresión impaciente. Sus ojos brillaron de un tono ámbar y eso fue suficiente como para intimidar a las chicas, las cuales retrocedieron y se fueron tan rápido como habían llegado.

Tras unos segundos intentando mantener la compostura, volteó su mirar y volvió a fijar su atención únicamente en Nami. —Lo siento, ¿en qué estábamos? —preguntó de forma sarcástica, a sabiendas de que recordaba a la perfección su conversación con ella. Volvió a sonreír de medio labio, y reanudó la charla. —No me desagrada la idea de acompañarte a casa, de hecho... creo que sería la primera vez que me invitas a la tuya, y la idea de destapar un vino es bastante tentadora. —guiñó un ojo, siguiendo aquel atrevido humor que tenían el uno con el otro constantemente. Tras terminar sus respectivos tragos, Joji se levantó, extendiendo su mano a Nami esperando que esta la tomara. Paciente, la miraba fijo a los ojos hasta que lo hizo, fue entonces que jaló de su muñeca para atraerla a él, rodeando rápidamente su cintura con ambos brazos y así aferrar su cuerpo al suyo. Su rostro casi pegado al ajeno, sintiendo su tenue respiración, la calidez de sus labios a punto de rozar los de él, y así tras unos segundos que se sintieron como una eternidad, resopló a modo de risa y susurró sobre su boca. —Realmente te echaba de menos. —tras decir esto la soltó, esperando por ella, para que le indicara el camino a seguir. Sentía que aquella sería una larga y agradable noche junto a ella.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por AyameChan el Lun Sep 16, 2019 3:38 am

Aquella escena sin duda alguna cumplía con todo lo que Nami necesitaba, incluso si no lo decía en voz alta o sin que siquiera ella misma fuese completamente consciente de ello. Gustaba mucho de su carrera y había invertido mucho tiempo en sus estudios, no en balde desde luego, pero definitivamente luego de tanto estrés y problemas con algunas personas indeseables lo que más llegó a anhelar su corazón fue un bien merecido respiro. Y vaya que George, cariñosamente apodado como "Joji", era justamente lo que el doctor le había recetado.-Ya sueno como mi Madre...-Se dijo mentalmente ante su anterior pensamiento, era una de las viejas frases que su Madre usaba desde que, según ella, estaba en secundaria. Pero eso no le disgusto en lo absoluto, él la hacía reír y sentir cómoda como nadie en el mundo, ¿cuál sería el problema en querer estar junto a él después de tanto tiempo?.

Desgraciadamente, las cosas parecían no querer ser tan fáciles. Un par de jovencitas, las clásicas "groupie". Esas zorras que se volvían locas por su ídolo al punto de querer sexo con él sólo porque sí, sin importarles el costo o la forma tan penosa en la que se tuvieran que humillar para llamar su atención. No tenía nada en contra de que Joji tuviera sus fans, ella misma podría considerarse una admiradora de su trabajo, pero al parecer aquel par se lo tomaba muy personal. Rodó los ojos, esperando que se tomaran la foto y se largaran rápido mientras soltaba un bufido discreto, tanto como podías serlo mientras recibías miradas celosas de unas completas desconocidas incluso para el hombre que celaban. Pero entonces, Joji fue... Joji. Era la única forma que Nami tuvo para describirlo, y cuando el par de hembras calientes se alejó completamente intimidadas por el inesperado comportamiento del apuesto modelo al que idolatraban, él no tardó en volver al tema que discutían. Ignorando por completo lo que acababa de suceder.-Y decías que yo iba directo a la yugular.-Comentó con cierta gracia, pasando por alto los murmullos indiscretos de las dos muchachas tras haberse alejado.

En cuanto volvieron a estar solos, centrados únicamente uno en el otro, regresó el agradable ambiente que los había rodeado desde el inicio. No era que su interacción fuese simple, porque de serlo probablemente no sería tan interesante... Era... Atrayente, sincero, tan divertido como atrevido y, por sobre todo, tan natural que la conexión simplemente emergía por cuenta propia. Casi por inercia, tomó delicadamente la mano del pelinegro, sintiendo cómo este la sujetaba y atraía a su propio cuerpo, rodeándola con sus brazos alrededor de la cintura. Pudo sentir su respiración y poco faltó para que sus labios se conectaran, ella incluso llegó a cerrar los ojos y juntar los labios, preparándose para el inminente beso. Uno que nunca llegó. Antes de darse cuenta, fue liberada para guiar el camino; Bufó breve pero impacientemente, de cualquier forma no tuvo dudas de que lo compensaría posteriormente, y con creces.

-Y yo a ti... Aunque no esperaba encontrarte aquí, me alegra haber venido. Estoy segura de que será una noche estupenda.-Quizás no hubieran pasado mucho tiempo en el local, pero honestamente estar en un sitio como ese, con todas las cosas por las que se morían por hacer, sólo sería un estorbo y un completo fastidio. No, ellos no pensaban limitarse y definitivamente lo mejor sería sentarse en la comodidad del hogar de la pelinaranja y quizás por fin abrir ese costoso vino que compró hace meses y nunca pudo abrir.-Normalmente estoy conforme con la tranquilidad de mi departamento, pero haré una excepción. Sólo por ser tú, Joji.-Dijo al comenzar a emprender el camino, no tardó en tomarlo por el brazo gentilmente. Claro, no eran pareja, pero no le daba pena el qué dirán y la cercanía con Joji la confortaba.

...


El camino fue corto. Un pequeño viaje en Taxi bastó para llegar al edificio departamental en el que vivía la joven mujer. No era un sitio perfectamente bien acomodado y que rebosara de lujos, pero definitivamente era mejor que un departamento promedio, algo que su salario como modelo a tiempo parcial le permitía pagar.-¡Jajajaja~! Entonces no es la primera vez que alguna chica te fastidia en medio de algo importante.-La discusión no había parado desde el momento en que dieron el primer paso, alejados de la mesa tras haber pagado la cuenta. Nami no se había mostrado tímida al realizar preguntas, probablemente era esa falta de cohibición lo que hacía que ambos se fijaran entre sí, claro, no eran unos completos cretinos arrogantes que soltaban veneno por la lengua así como así, pero estaba claro que lo directo se les daba. Aunque al parecer, Joji lo era incluso más que ella.-Vaya, tienes una forma poco convencional con tratar a esa clase de admiradoras. Ya me dio miedo pedirte un autógrafo, Sr. Celebridad.-Entre risas el ya de por sí corto camino pasó volando.

Una señora les grito que guardaran silencio desde su ventana, entre las fuertes risas que le daba a Nami de imaginar las escenas que Joji le narraba sólo pudieron ignorarla olímpicamente. Aunque igualmente se llevaba una mano a la boca, tratando inútilmente de respetar el sueño ajeno.-La verdad, me han pasado cosas similares. Pero siempre son chicos buscando ligar, aunque no creo que alguna vez yo haya causado tanto miedo como tú. Recuerdame no hacerte enojar.-Finalmente, estando frente al departamento 506-C, la voluptuosa mujer se separó de su atractivo acompañante para abrir la puerta. Pero se sorprendió al descubrir que la puerta estaba abierta.-¿Eh?... Y-yo... No dejé la puerta abierta.-Aseguró, sintiendo cómo de pronto el buen ambiente desaparecía. Giró la perilla, abriendo la puerta y notando que las luces del pasillo principal estaban encendidas.-Tampoco dejé las luces prendidas...-Tragó saliva al instante.

Quizás al final no podría abrir esa botella de vino.

-Espera aquí...-El pelinegro tomó la delantera de inmediato, con el ceño fruncido.

Nami rápidamente sacó su celular, pensando en llamar cuanto antes a algún número de emergencia. Cuando notó la enorme cantidad de mensajes en su buzón, las notificaciones de WhatsApp y llamadas perdidas. Reconoció al remitente de inmediato y bastó leer el último mensaje en la App para saber lo que ocurría. Soltó una potente queja malhumorada y hasta asqueada de fastidio.-¿Mami?.-Una dulce e infantil voz capturó la atención de los dos adultos.

Un pequeño de no más de 6 años corrió hacia Nami, como si estuviera desesperado, y fue cargado en brazos inmediatamente. Él no tardó en acurrucarse entre su pecho y cuello, con pequeños rastros de lágrimas en su rostro.-¿D-dónde está tu papá, Ippo?.-Acarició gentilmente su mejilla.

-É-él estuvo a-aquí unas horas... Esperamos a que r-regresaras, pero tuvo que irse... dijo que i-iba a p-perder el vu-vuelo...-Respondió, manteniendo la vista sobre el que, para él, era un completo extraño con tanta timidez que cualquiera diría que estaba asustado. Sin embargo, su respuesta pareció molestar más a la mujer que, al parecer, era su madre.
-¿Ah, sí?.-
-¿Estás molesta?...-
-No bebé, no contigo...-La respuesta pareció calmar lo suficiente al pequeño para que decidiera volver a hablar.
-¿Quién es él?.-Miró a Joji.

-Él es George, es un amigo de Mamá. Salúdalo.-Le animó, con una sonrisa. Pero él apenas pudo sacudir levemente la mano, notablemente más interesado en esconder su rostro en el pecho ajeno que en juntar el valor para saludar a un hombre que parecía un gigante.-Lo siento, Joji.-El tono de Nami era, aunque superficialmente casual, un tanto nervioso. Sin duda, eran una de esas cosas que bien podría haberle comentado anteriormente.-Yo... Llevaré a Ippo a su cuarto, debe tener sueño. Luego... podemos seguir hablando, ¿sí? Toma asiento, siente te cómodo.-Sin más, y queriendo retrasar una conversación que ella sentía que sería algo incómoda, no tanto por su hijo sino su situación marital, se alejó en el pasillo con un niño en brazos.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Vie Dic 13, 2019 3:43 am

Debía admitirlo, aunque Joji no fuera un joven hombre conocido por su insaciable apetito por el sexo femenino ni nada por el estilo, con Nami era un caso completamente diferente. Como si su ser diera vuelta de ciento ochenta grados, por dentro se estaba aguantando las ganas de simplemente abalanzarse a su yugular y que la privacidad de la zona VIP les brindara un exquisito lugar para pasar el resto de la noche en vela cometiendo aquel delicioso pecado carnal como cuando se conocieron tiempo atrás. Pero no, mantuvo la cordura, ya más tarde habría tiempo para pasarlo bien y volver a ponerse al día como antaño. El trayecto al hogar de Nami no fue largo, de hecho se hizo bastante veloz por la quizás impaciencia que ambos tenían para llegar. Nada más abrir la puerta de todos modos el mundo pareció desmoronarse, un sudor frío recorrió la frente de Joji al ver a ese pequeño de cabello oscuro, de piel clara... tan bonito, y tan parecido a él.

Pero era imposible, no hacía más de un año que no se veía con Nami, y aquel chico ha hasta hablaba perfectamente; definitivamente suyo no era, ¿por suerte? Quién sabe, lo que sí sabía y de lo que estaba convencido era de que toda aquella pasión que había estado burbujeando en el estómago de ambos se había ido al mismísimo demonio, y si no la de ella al menos la suya sí había comprado un ticket en primera clase con destino en picada al suelo.

Se quedó en silencio, al menos hasta que Nami se llevó al pequeño. Joji por su lado tomó asiento en el sofá más cercano de la sala de estar, cruzándose de piernas y apoyando los brazos en el respaldo del cómodo inmueble. Cuando Nami volvió, le dedicó una mirada llena de reproche y también confusión. No tardó mucho en hablar, y aunque fuera un momento extremadamente incómodo para ambos, él tenía las agallas suficientes como para no guardarse las cosas. —¿Cuándo pensabas decirme que tienes un hijo? Estoy cien porciento seguro de que mío no es, porque no nos conocemos hace tanto y ese enano ya tiene varios años. —empezó diciendo, notándose el descontento en su voz de inmediato. Tampoco trataba ocultarlo. —Esto no era lo que tenía en mente cuando dijimos que tendríamos una buena noche a decir verdad, tampoco soy niñero. —aclaró de antemano. Aún no le caía la ficha de que eso estaba pasando, parecía una broma de muy mal gusto por parte de Nami, especialmente por el hecho de que tampoco aparentaba haber sido madre nunca, su actitud tan jovial no lo demostraba.

He de suponer que no era tu intención que estuviera tu hijo aquí, ¿verdad? De lo contrario no me habrías invitado a venir. —decía mirándola de reojo, la verdad es que no estaba de buen humor en esos momentos tampoco para tener una enorme paciencia. Ya la noche se le había acabado a los dos, ¿por qué ocultar algo así? —Recuerdo haberte preguntado antes de que perdiéramos contacto si tenías hijos o algo así, y obviamente... me dijiste que no, ¿ahora qué excusa pondrás, que es adoptado, que es el hijo de una amiga que tienes que cuidar? —preguntó, acomodándose en el sofá no para quedarse, si no más bien ya en una posición previa a levantarse. —A ver cómo explicas que te haya dicho "mami". —hizo una pausa, levantándose de aquel sofá y acomodándose la ropa, siquiera habiéndose sacado el abrigo, no sentía la necesidad porque no se quedaría.

Al menos a mi de todos modos no tienes que explicarme nada. —culminó, caminando ya con intenciones de retirarse de aquella casa. No es que se sintiera traicionado, pero sí que había omitido datos bastante importantes la pelinaranja, especialmente que tenía un hijo. ¿Acaso también seguía casada, le estaba metiendo los cuernos al marido con él? Vaya, que tantos pensamientos se paseaban por la cabeza de Joji ahora mismo que se estaba enojando cada vez más con la mera idea de que era un amante, el que hacía cornudo al otro tipo y nada más.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por AyameChan el Sáb Dic 14, 2019 11:11 pm

Esperaba que esta noche se convirtiera simplemente en una velada privada entre George y ella, o como le gustaba decirle por cariño "Joji". Era consciente de que la simple presencia de su niño en ese departamento cambiaba todo y a decir verdad todo el deseo que sentía, incluso con el alcohol, había desaparecido mucho más rápido de lo que llegó. Fue como si simplemente alguien hubiera presionado un botón y listo, adiós pasión y eso se sintió perfectamente en el ambiente. Trató de que las cosas no se pusieran "estresantes" de buenas a primeras y se fue lo antes posible con Ippo en brazos, de buenas a primeras era evidente que su niño no era producto del sexo que tuvo con él, pero a decir verdad Ippo compartía varios rasgos muy similares a los suyos; De no ser por la brecha que había entre la edad de Ippo y la fecha en la que lo había hecho con Joji, no dudaría en creer que él ahora mismo estaba en el sofá preguntándose si él era el padre. Pero no, era imposible, su Ippo ya casi cumplía 5 años en unas semanas y sólo había pasado un año desde su encuentro con Joji. Eso sólo dejaba lugar a otras interpretaciones, pero para su desgracia no dejaban de ser incómodas en lo absoluto.

Colocó a su pequeño en su habitación, una que no había preparado sino un mes después desde que estuvo con George aquella noche. Lo recostó en su cama y lo cobijó con sumo cuidado, como si el tacto más débil pudiera romperlo.-¿Cuánto estaré contigo, mami?.-Preguntó con los ojos llorosos por el sueño mientras se acomodaba, tratando de encontrar la posición más cómoda. Nami acarició su cabeza y besó su frente.

-No lo sé, minino... Pero espero que mucho tiempo.-

La respuesta consiguió sacar una cálida sonrisa por parte de Ippo, quien murmuró con cansado "buenas noches" que no tardó en ser correspondido por su adorada madre. Cerró la puerta con gentileza, observando a cada segundo que podía el pequeño rostro de Ippo quien rápidamente comenzaba a caer rendido por el sueño, no se dio la vuelta sino hasta que cerró la puerta por completo. Puede que en un inicio su reacción no lo hubiera dejado ver, pero adoraba ver a Ippo aunque realmente no esperaba que él estuviera ahí, peor aún, solo. Claro que las cosas hubieran sido incluso más incómodas si de pronto Joji veía en su departamento a un hombre trajeado y a un pequeño que sin duda correría a sus brazos llamándola "Mamá" y luego dejaría en claro que el otro hombre era su padre. A la pelinaranja le daban escalofríos de solo imaginarlo.

Caminó lentamente a través del pasillo hasta llegar a la sala de estar, ahí se encontraba George sentado en el sofá y claramente no estaba para nada contento con la situación. No sólo fue su expresión o palabras, eran sus ojos. Sobraba decir que Nami nunca había conocido aquella faceta de su parte y lo cierto es que todo este giro de acontecimientos era tan inesperado para ella como lo era para él.-No es "enano", su nombre es Ippo.-Dijo tajantemente mientras él se ponía de pie, podía aceptar cualquier cosa hacía ella, pero nunca fue capaz de tolerar el más mínimo comentario hacia su hijo. Sabía que él no tenía esa intención, pero era su "minino".-La verdad es que no pensé que nos volveríamos a ver después de lo que sucedió hace un año, y ya sé lo que te dije...-Se llevó una mano al puente de la nariz, tratando de encontrar las palabras correctas. En cierta forma se sentía tonta dando explicaciones de su vida privada a un hombre con el que se había acostado una vez y que sólo volvió a ver un año después, hace tan sólo unas horas, pero tampoco quería que se fuera así sin más.-No eres un amante, ni le pongo los cuernos a nadie, si es lo que te preocupa.-Aclaró con algo cansancio y frustración en su voz, no quería empeorar las cosas de ninguna manera ni mucho menos hacer que todo esto culminara en un "jódete y no me vuelvas a ver" y la actitud de Joji parecía querer precisamente eso.

Bien podría haberle dejado ir sin más y olvidarle e intentar encontrar a otro hombre sin mayores problemas. Pero ella no quería a "Otro".

-Tampoco lo fuiste hace un año, en ese momento ya llevaba bastante del divorcio.-¿Por qué le quería decir eso? Porque no quería que se fuera así, pensando mal de ella y que solamente era una devoradora de hombres que engañaba a su pareja sin la más mínima consideración. Ella se sentía en total libertad de usar su cuerpo como quisiera, no era cohibida en lo absoluto y eso le constaba, pero tampoco era esa clase de mujer.-Planeaba decirtelo, eventualmente, pero después de eso nos dejamos de ver. La verdad, no creí que me fueras a interesar tanto...-Aquella palabra, "interesar", era muy ambigua y ella misma lo sabía. Pero simplemente no encontró otra forma de decirlo, no era precisamente un enamoramiento ni mucho menos amor, "atracción" sin duda era un sentimiento mutuo pero no era la palabra que buscaba usar. Todo esto era demasiado confuso.-Y claro que no tenía ni idea de que él estuviera aquí. Se suponía que no lo vería hasta dentro de una semana. Jamás lo expondría de esa manera ante... eso.-Los detalles sobraban.-Tampoco me avergüenzo de él. Simplemente en su momento no vi necesidad de decirte acerca de él, y... aunque después quería volver a verte, nos distanciamos y lo que sucedió hace unos momentos en el bar me distrajo, no pensé que te irías a enterar de esta forma.-Daba demasiadas explicaciones, al punto de que incluso llegaba a redundar en lo que decía.

-Lo siento, sé que esto cambió lo que teníamos pensado, pero tampoco quiero que te vayas así...-Dijo finalmente, sin saber muy bien si llegaría a ayudar en algo. No había nada formal entre ellos, siquiera le era posible decir si eran amigos o quién sabe qué. Había mantenido la mirada gacha desde hace unos instantes, si él se había ido o no, ella no se dio cuenta.


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Re: ¿Otra ronda, por favor? — Priv. AyameChan

Mensaje por explosiveJINX el Mar Mayo 19, 2020 9:39 pm

Las explicaciones de Nami casi se paseaban por oídos sordos, sin embargo Joji intentaba mantener la calma como le fuera posible. Fuera apretando los dientes, empuñando las mano o lo que estuviera a su alcance para no romper nada. No es que fuese un hombre violento ni nada por el estilo, pero por alguna extraña razón se sentía traicionado, se sentía engañado por una mujer en la que había llegado a interesarse bastante para su sorpresa. Porque la mayoría del tiempo no era nada más que un interés sexual, más esta ocasión quizás era algo más, era querer darse la oportunidad a intentarlo, ¿tal vez? No, ahora sí que era imposible, seguro se había equivocado con ella como tantas otras veces se había equivocado antes. No era la primera vez que le sucedía algo así, que de sorpresa querían meterle a un enano de costado que venía como mochila de la mujer. Intentó por todos los medios comprender a Nami, ¡demonios que sí lo estaba intentando! Pero no, no era fácil estar en una situación así para nada. Que había llegado al apartamento con una idea, de pasar noche en vela con la pelinaranja y terminó recibiendo una sorpresa diferente, hasta se podría llegar a decir que desagradable.

No le desagradaban los niños, no confundan las cosas; pero no se esperaba que Nami fuera capaz de ocultarle algo así. Sí, estaba claro que al perder contacto ella nunca tuvo la oportunidad de contarle ese gran detalle que obvió tanto tiempo, ¿pero por qué ahora, por qué no antes cuando tuvieron tiempo de decirlo? Incluso cuando se conocieron... ¡Bah! Si apenas se metieron al apartamento empezaron a darse duro contra el muro, estaba claro que sería imposible contar que ella tenía un hijo en una situación de esa índole.

No me molesta que tengas un hijo, Nami... en serio que no, me da exactamente lo mismo porque sé que no es mío, estoy cien porciento seguro que es así, lo que me molesta es que hayas decidido ocultarlo, fuera porque no esperabas que estuviera en tu casa hasta la semana que viene o lo que fuera. —hizo una pausa, acomodándose en el sofá inclinándose hacia adelante y apoyando los codos sobre las rodillas. Se frotó el ceño con la mano izquierda, apretando los dientes y mordiéndose luego el labio inferior por un periodo corto antes de volver a hablar. —El tema es que me pensabas seguir ocultando esto, fuera ahora o después. —agregó. Y estaba siendo completamente sincero en esto. Si ella era mamá, bien por ella... él tenía la consciencia limpia de que suyo no era aquel pequeño. El problema era que lo menos que quería era andarse con rodeos, con secretos como si aquello fuese a causar algún problema.

Lo que me toca los soberanos huevos es que dices que no soy tu amante, ni lo fui ni lo seré... y sin embargo siquiera tú te esperabas que estuviera tu hijo aquí esta noche. —renegó fugazmente con la cabeza, recostándose de nuevo contra el sofá y llevándose una mano al mentón acariciándose este intentando no perder el control y simplemente mandarla a la mierda; había algo en su interior que le pedía a gritos que no se fuera así como si nada.

De ser otra persona ya te había mandado a la mismísima mierda y me habría ido sin darte la oportunidad de decir ni "Pío", pero como un auténtico imbécil estoy aquí sentado todavía mientras tú me sigues tirando excusas a la cara como si fuesen balas y yo el blanco. —le decía levantándose del sofá por fin. La miró a los ojos directamente, siquiera se cruzó de brazos ni nada por el estilo. —Somos adultos y actuaste como una adolescente... ¿no crees que ya estamos bastante grandes como para andarnos con los jueguitos estúpidos de ocultar a los hijos? Si estás divorciada de tu marido, ¿a quién le va a joder? —claro, no estaba pensando en los sentimientos del pequeño Ippo que tal vez aún seguía teniendo una buena relación con su padre biológico, pero estaba demasiado enojado como para pensar con claridad y decir las palabras correctas en esos momentos. Lo único que quería era sacarse esa incomodidad del pecho.

Se acercó a ella y le tomó del mentón pero con una inusual gentileza, especialmente inusual porque se le escuchaba furioso, pero no gritaba. Más que furioso tal vez la palabra correcta era ... ¿decepcionado? O frustrado. Al tomarle del mentón elevó su rostro para poder verla de nuevo. —¿Qué eres, una niña pequeña que agachas la mirada, como un cachorro que hizo algo malo? ¿Eres una mujer o una perra? —le preguntó, siendo bastante directo. —Mírame a los ojos, y dime qué quieres que haga esta noche... sin rodeos, sin excusas ni titubeos. —hizo una pausa fugaz, elevando su otra mano y tocando su frente primero. —No digas lo que salga de aquí. —culminó. Soltando su rostro y dando un paso atrás, tomó su chamarra y empezó a retirarse, sin esperar respuesta, aunque dándole la oportunidad a Nami de responder si su intención era esa.


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