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Dos almas libres se encuentran.

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Dos almas libres se encuentran.

Mensaje por Zaakthal el Vie Jul 28, 2017 4:05 am

Le gustaban las ferias. Poseían un ambiente animado y nostalgico la vez que le daba un sabor agridulce en la boca. El aire se sentía animado, con la música animosa y el chirrido de las maquinas tradicionales como el *pop* de las crispetas o las alarmas y zumbidos de los minijuegos. Risas aquí, y las voces de la gente por todos lados. Incluso el lloriqueo de un niño a lo lejos le parecía nostálgico.

En su opinión los circos y las ferias tienen cierta magia, y es que parecen conservar su esencia a pesar del paso de los siglos. Su simpleza los hace maravillosos, y parte de su encanto es recrear su esencia antigua. Tanto es así que Alex por un momento se sentía de vuelta en su época favorita, siglos atrás.

El albino, cuya apariencia le hacía parecer un miembro más de los participantes de la feria, caminaba entre la muchedumbre tras comprar su tiquete. A lado y lado era señalado por niños o adultos que querían llamar la atención de sus hijos, y él les respondía con una cordial sonrisa y un saludo con la mano. Debido al sol, el dhampir había decidido vestir sus ropas más “elegantes” y su querido saco. Claro, aun así se veía forzado a caminar por las escarzas sombras del festival y a portar sus guantes, pero valía la pena por sentir ese ambiente.

La vestimenta de Alexander seria similar a esta.:

Y es que el sitio poseía ese aire mágico, un circo sano donde los empleados son bien pagados por su trabajo y existe el deseo de sorprender y hacer reír a los invitados. Alexander inclusive se encontraba tarareando una melodía de sus tiempos mozos, caminando con pasos al ritmo de la melodía.

-Hmmhmm hmhmhmm hm-hm hmmmhmmhm hmhm~

Finalmente llegó a su destino, una apacible sonrisa en su rostro. Era verdad que había presenciado decenas de shows de circo en su vida, pero en lugar de aburrirle, realzaba su interés. Era algo parte de su vida. Le encantaba ver a otras personas como él realizar actos practicados con esmero y dedicación y su creatividad. Muchas veces e inspiraba en ciertos actos para componer melodías que tocar con su violín.

Entregó el tiquete y entró a la enorme carpa principal. La función comenzaría pronto, y mató el tiempo divirtiéndose con las personas que estaban confundidas con tener que parecía del elenco del circo sentado en las gradas.
-¡Bienvenidos sean todos!, al maravilloso y único espectáculo que combina la emoción de la juventud en los antiguos artes de la ilusión, el poder y la seducción-. Las últimas tres palabras del maestro venían acompañadas cada una por una explosión de fuegos artificiales en el alto cielo de la carpa. Alexander aplaudió junto al publico.

Alex se acomodó en su asiento y decidió presenciar el espectáculo con gusto. Incluso se imaginó haciendo algún truco en medio del acto, pero descartó esa idea: Lo suyo eran las calles y la música. Pero el espectáculo ante sí seguía siendo completamente maravilloso a sus ojos.
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Re: Dos almas libres se encuentran.

Mensaje por Arkanorum el Lun Jul 31, 2017 12:31 am

Aquella tarde no había sido muy divertida, Fran estaba agotada por las numerosas funciones... por alguna razón, el día había sido mucho más pesado que de costumbre. Los espectadores iban y venían, la música resonaba como campanas en sus cansados oídos... y no podía dejar de sonreír. Aunque sus piernas ya no dieran mucho más, las risas y asombros que había provocado en sus diversos públicos era el combustible que alguien como la pequeña necesitaba para alzarse con la victoria en cualquier situación.

Regresaba de un pequeño descanso alrededor de la feria, sostenía una enorme manzana cubierta y la mordía observando a los niños con una sonrisa que se detenían para saludarla. Era extraño como había pasado 8 años en aquél hermoso y mágico mundo, lleno aún de tantas sorpresas... muchas de las cuáles, estaba completamente segura, podría ella misma escribir. Después de todo, era una artista, una maga con habilidades más allá del entendimiento de los seres humanos... o eso tenía que decirle al público. Siempre era lo mismo, pero jamás era aburrido, era increíble lo divertido que sus actos se mantenían en el nivel más alto de popularidad... y francamente, era algo que ella esperaba que sucediese; nunca se había visto que alguien manipulara el fuego de maneras tan espectaculares. Rió mientras arrancaba otro trozo a la manzana, le entretenía pensar en esas cosas... después de todo, se acercaba la última función del día, y mañana tendría cada segundo para si sola... -Quisiera ir a la playa...- Sonrió.

Una vez acabó con su golosina, caminó hacia su camerino en la parte trasera de la gigantesca carpa del espectáculo, siempre le asombraba lo innecesariamente enorme que era, se preguntaba para que podrían llegar a necesitar algo así, nunca tuvieron a algún artista o fenómeno tan colosal como para que esa carpa cumpliera un verdadero propósito... Pazuzu roncaba a la sombra de un parasol amarillo recostado contra la verja. Aquél león azul siempre había llamado la atención de la pequeña, siempre había querido domarlo, montarlo y hacer el acto más maravilloso a lomos de una criatura tan extravagante como esa...

-¡Fran!- Gritó una voz tan poderosa como gentil, era Imago, el Maestro de Ceremonias -Ya pronto vas a empezar -El austero rostro del gigantesco hombre se encontraba siempre oculto por el tupido mostacho que lucía orgulloso bajo su roja nariz, y sus ojos se perdían en la sombra del ala de su sombrero de copa. -¡Allá voy!- Gritó la pequeña sacudiendo sus pantalones bombachos y haciendo tintinear sus cascabeles antes de seguir al hombretón al interior de la arena. Todo se encontraba preparado para dar lo mejor de sí, estaba lista para brillar por última vez antes de que el sol se pusiera en aquella preciosa tarde de verano.

Fran tenía la costumbre de cruzar miradas con los asistentes nuevos al espectáculo. A través de sus ojos verdes imponía su gigantesca voluntad como la verdadera y única diversión del circo; parecía que nadie podía detenerla. Caminó decidida al centro de la arena con una pequeña bolsita de terciopelo púrpura girando entre sus dedos una vez que el Maestro anunció su entrada. Sería cuestión de rutina, no olvidaba una sola frase de su dulce monólogo que más de una vez hacía estallar al público en sonrisas.

-¡Bienvenidos! ¿Porque una chica como yo esta aquí? ¡Porque es muy feliz!- Fran le dio la vuelta a la bolsita derramando un polvo brillante a su alrededor formando un pequeño circulo casi completamente oculto, entonces, levantó ambas manos y dio un fuerte aplauso haciendo estallar aquél curioso trazo en una multitud de colores y encendiéndolo como una puerta a un infierno de arcoíris. -Necesito de ustedes, mis amados espectadores, el fuego se apagará si no aplauden con suficiente fuerza- Recostó sus mejillas en la palma de sus manos recreando un adorable y tierno gesto al llenar su boca con aire. El público enloqueció en una sinfonía de alabanzas, la pequeña lucía radiante entre las llamas de colores, y extendió su mano a través de aquel muro ardiente. El fuego la abrazó como una serpiente, escurriéndose entre sus dedos y bailando al ritmo de las percusiones ejecutadas por la banda del circo y los mismos asistentes.

-¡Así! Muy bien- Fran comenzó a empinarse y levantó una pierna atravesando con ella el fuego desde el otro extremo. El círculo se cerraba alrededor de su único miembro en contacto con la arena y trepó por su pie envolviéndola en un torbellino anaranjado que se entremezclaba con las llamas púrpura produciendo una explosión de colores entre chispas de inestabilidad caótica. Arqueó la espalda permitiéndole a las llamas que atravesaba con su otra pierna subir por esta en una especie de cinta abrasiva. La impresión del fuego y las emociones que la chica manifestaba a través de él provocaban que enormes nubes de humo y vapor se desplazaran por el suelo dando la sensación de que ella se elevaba por encima de los demás sobre un cielo caleidoscópico. Fue entonces cuando el grito de la multitud reveló la sorpresa, la ropa de Fran estaba desapareciendo, se iba consumida por el hambriento elemento y era lo que permitía que la arena quedara cubierta en gigantescas volutas que ascendían formando el nombre de Fran en todas partes, yendo hacía el público y excitándolos con aromas exóticos y deliciosos. Fran comenzó a contorsionarse en preciosas figuras mientras el humo protegía sus más privados detalles, entregando sin ningún tipo de pudor todo lo que podía a sus queridos admiradores. El fuego le cubría la piel y la elevaba como una esfera gargantuesca, hasta que al final, la oscuridad se cernió en la carpa, el silencio era sobrecogedor, extraño...

Y se rompió en la explosión de los más espectaculares fuegos artificiales, escribiendo la palabra "Gracias" a todos. Y Fran se encontraba cubierta con una manta despidiéndose de todos con aquellos infantiles gestos y adorables maneras, su turno había acabado. Y la arena se llenó de acróbatas mientras la chica se dirigía una vez más a su camerino.


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Re: Dos almas libres se encuentran.

Mensaje por Zaakthal el Miér Ago 02, 2017 1:42 am

Un espectáculo hermoso. Verla jugar con las llamas como si fueran una parte de su cuerpo a pesar de ser solo una humana era un testamento al ingenio y la destreza de los humanos. La ultima pequeña poseía una carisma increíble, embelezando a la audiencia con risas, juegos y sorpresas. Era como si estuviera viendo una criatura mágica, un hada de las flamas en medio del espectáculo. Los ojos dhampiricos de Alexander podían captar cada detalle, cada luz y color como si fueran en cámara lenta, y claramente en ese ultimo momento pudo ver lo que se ocultaba bajo la vestimenta de humos de la actriz. Siendo alguien tan libre como él, en lugar de apartar la vista decidió absorber la imágenes con una sonrisa. La chica era hermosa, en rostro, cuerpo y alma, pues su sonrisa era una que solo las personas que aman lo que hacen y aman la vida pueden tener.

Aplaudió con la audiencia. Los demás trucos y acrobacias de los malabaristas y equilibristas y gimnastas no le sorprendieron tanto al ser él alguien con capacidades físicas sobrehumanas. No podía sentirse sorprendido o identificado con eso, pero con la labor de la chica que vestía destellos de luz y fuegos cual vestimenta no pudo sino quedar sorprendido. A pesar de deambular por circos durante décadas, Alex nunca se había preguntado como funcionaban esos trucos, como los hacían ni nada similar que revelara la magia que cubría a los actores del telón rojo cuando ejecutaban sus obras de arte. Simplemente no quería averiguarlo. Era magia, y queria que así se quedara.

[Y es que ciencia y habilidad más allá de lo comprensible es completamente indistinguible de la magia. Conozco verdaderos magos, capaces de crear bolas de fuego e invocar bestias...pero no es posible verlos como superiores a una chica que logra hacer estos trucos con esfuerzo y dicha.] pensó mientras aplaudía. Definitivamente, de los circos aquellos actos que involucraban más trucos de magia e ilusiones eran sus favoritos. Casi le daban ganas de unirse al circo para verlos más de cerca, como si su superior visión no fuera suficiente.

Acabando los eventos, sonrió complacido mientras aplaudía junto al publico una ultima vez, antes de que los presentes tuvieran que retirarse del sitio. Los actores eran humanos y se cansaban y debían descansar antes de la próxima función. Por su parte, Alex se sentía lleno de inspiración y alegría, y decidió tomar ese momento para dar una obra por si mismo. Saliendo de la carpa principal con su estuche de violín en mano, se fue a la esquina bajo un árbol y lo sacó. Primero sacó el arco, pasándolo por las cuerdas para generar un estrepitoso y horrible sonido que fácilmente llamó la atención de las personas a su alrededor.

—¡Damas, caballeros, niños y cualquier otro ser que se encuentre por aquí!— comenzó a hablar con una sonrisa. Claro, su vestimenta era una de siglos atrás y su cabello blanco y expresión amable le hacían parecer alguien más del circo cuando en realidad era solo un artista callejero colado. Alex no supuso que hubiera problemas en montar su función ahí, era espacio libre y no estorbaba a nadie. —Agradecería un momento de su atención. ¡Necesito que me apoyen en mi sagrado deber de hacer música para ustedes! ¿Como? ¡Es fácil! ¡Simplemente aplaudan así!—

El albino puso el arco bajo su brazo, golpeando sus palmas con un sonido suave y tras una ligera pausa un aplauso más fuerte, repitiendo esos dos sonidos constantemente a modo de tempo. Casi nadie de la audiencia ayudó, pero los niños que veian a un albino quizás por primera vez en su vida y a su extraña pero elegante vestimenta, decidieron ayudar. Naturalmente, sus padres se unieron poco después. Ya con un "beat" decente, el dhampir tomó de nuevo el arco y comenzó a tocar una pieza rápida y animada.

This song:

A medida que avanzaba la canción y se mostraba el ritmo al publico, el beat comenzaba a marcarse más y más fuerte por los aplausos que se sumaban. Y pronto una pequeña multitud comenzó a acercarse a su lugar para escuchar su música, pues no podían ni siquiera verlo entre tanta gente. Cuando terminó la melodia, que tomó unos cinco minutos, procedió a satisfacer los silbidos y aplausos de la gente con una segunda melodia, imitando el protocolo de poner el arco del violín bajo su brazo antes de marcar un tempo con su aplauso que los demás siguieron, esta vez más colaboradores.

This song:

Al acabar esta segunda melodía, la multitud estalló en aplausos en una micro-repetición de lo ocurrido en la carpa roja. Satisfecho con su labor, y a pesar de los quejidos y peticiones de su pequeño publico, decidió guardar su instrumento. Después de todo, no era su trabajo, no era su publico y no era su lugar. Solo quiso sacar los sentimientos de satisfacción de su pecho antes de seguir explorando el circo. Él no era un empleado del lugar, él era un visitante más. Claro, no recogió dinero por su trabajo, respetando que era territorio "ajeno" y que solo había tocado esas dos piezas no para pagar su cena sino para expresar su corazón.

—Lo siento, mi querido publico. Yo no trabajo aquí. Es solo que el hermoso ambiente a mi alrededor y el maravilloso espectáculo de la carpa roja me dejaron tan emocionado que no pude sino acariciar un poco a mi querido amigo de madera.— dijo mientras colocaba su maletincito bajo el brazo y se acercaba a la muchedumbre para intentar pasar a través de ella y seguir con su paseo por el circo. —¡Si quieren encontrarme, podrán hacerlo en las calles o locales de ciudad Hen durante las tardes y noches! ¡La noche es mi amiga y suelo tocarle canciones gratis, pero para ustedes el precio es unas monedas!¡Después de todo, el estomago es un bruto sin amor al arte y hay que llenarlo con algo diferente! ¡Gracias!—

Y con esas palabras, comenzó a partir su camino entre la muchedumbre que se dispersaba, algunos en camino a la carpa roja y otros a las diversas atracciones. Estaba contento a pesar del sol ardiente, pero es que no concebia un clima distinto para un lugar como ese.
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Re: Dos almas libres se encuentran.

Mensaje por Arkanorum el Jue Sep 07, 2017 2:13 am

Fran caminaba sonriendo entre la multitud que se conglomeraba a su alrededor; siempre le resultaba satisfactorio caminar de un lado a otro del circo tras una función, especialmente la última, pues parecía que todo el mundo estaba dispuesto a atraparla y llenarla de elogios por sus facultades, era algo que le encantaba sentir... aunque fuera raro. Sonrió para sus adentros mientras estrechaba la mano de todos y de vez en cuando abrazaba a uno que otro pequeño que la veía con los ojos cargados de ilusión. Cuando la bella música que resonaba oculta entre el caliope que destinaba su recorrido de norte a sur llegó a sus oídos... no pudo evitar dirigir la mirada hacia aquél extraño hombre que deslizaba sus dedos con tal maestría sobre el violín como el viento entre los sauces... Era un muchacho extraño, parecía agotado... incluso rehuía de la luz que quería acariciarlo al interpretar tamaña pieza... Fran no pudo evitar entonces acercarse lentamente, escabulléndose de sus muchos admiradores, sin embargo, la turba era tal, que le dificultaba la visión, y su cuerpo chocaba con el de los demás en pos de deslizarse entre la masa humana para encontrarse con el curioso muchacho.

Y fue entonces, que chocó con él, suspiró sonrojada, esperando poder articular alguna clase de diálogo y evitar una acusadora mirada, no parecía alguien que gustara realmente de los circos... aunque no sabría decirlo bien, lucía más bien como un chico que buscaba ganarse la vida entre la concurrencia de un lugar como lo era aquél... pero, sin importar que fuera... realmente tenía el talento para hacerlo, de llamar a muchas personas con una nota y enternecerlas a todas con el mínimo esfuerzo que demostraba - Ah... ah... disculpe - Comentó Fran buscando una salida entre la multitud y dirigiéndose a su tienda. Tenía muchas cosas que hacer...


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